Como hemos comprobado, la obesidad es un problema que va aumentando a pasos agigantados en la sociedad. Se da principalmente en países desarrollados, debido a las costumbres y al estilo de vida que llevan los jóvenes actuales. Hemos visto que las causas de la obesidad son muchas, pero en la mayoría de los estudios llevados a cabo sobre este tema, vemos que el sedentarismo y la mala alimentación son las principales causas.
Desde nuestro puesto frente a la sociedad, se debe poner remedio, ya que la obesidad y el sobrepeso están directamente relacionadas con otras enfermedades que pueden llegar a ser causa de muerte. Además de esto, la obesidad acarrea la pesada carga psicológica que ejerce la presión social sobre esta franja de la comunidad.
Mediante la Educación Física se puede enseñar a cambiar los hábitos de vida de una forma muy lúdica, con el objetivo de que adquieran costumbres más saludables, como practicar cualquier tipo de actividad física que les haga salir de ese estado sedentario en el que se encuentran.
Los programas de intervención tienen como objetivo cambiar los hábitos de conducta (ocio y alimentación) de los niños a través de sesiones de actividad física y en muchas ocasiones con la actuación conjunta de los padres los cuales adquieren una vital importancia a la hora de planear las dietas de sus hijos así como en la formación de las aficiones de los mismos. La práctica de una actividad física dentro del estilo de vida de los niños contribuye en la prevención de la obesidad, esto supone una evidencia por lo que es necesario considerar la actividad física como un elemento indispensable en la “lucha” contra la obesidad. La combinación de una dieta equilibrada y la práctica de ejercicio físico es lo más efectivo para combatir la obesidad a largo plazo.
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