lunes, 8 de marzo de 2010

4. LA EF FRENTE A LA OBEIDAD

La educación física ha estado estrechamente vinculada a la salud desde su inclusión en los currículos educativos. Debemos ser consciente de que afrontamos un gran problema, pero que no debemos desistir en nuestro empeño en solucionarlo. Por ello debemos impulsar medidas y programas que lleguen a ser eficaces, y como se expone en la vigente ley educativa, la LOCE, dentro de sus principios educativos, señala como objetivo el de promover y formar para una actividad física regular en el tiempo libre, que permanezca en la edad adulta, y que se encuentre vinculada a la adopción de hábitos de ejercicio físico que incidan positivamente sobre la salud y la calidad de vida. (Santos Bueno, 2005).

El área de Educación física se muestra sensible a los acelerados cambios experimentados por la sociedad y pretende responder, a través de sus intenciones educativas, a aquellas necesidades, individuales y colectivas, que conduzcan al bienestar personal y a promover una vida saludable. Actualmente se sabe que el estrés es uno de los desencadenantes de muchos problemas sanitarios y que la actividad física es uno de los mejores métodos para prevenirlo.

Al igual que el estrés, la obesidad, es otro de los desencadenantes que pueden llegar a afectar negativamente la vida saludable de las personas. La intervención temprana puede ser clave para corregir este mal. Al enfatizar los beneficios del ejercicio y la buena nutrición, los niños crecerán con hábitos alimentarios saludables que utilizarán toda la vida.

4.1 Papeles de la EF frente a la Obesidad.

Desde el ámbito de la educación física, su rol como herramienta de prevención en su lucha contra la obesidad y el sedentarismo es fundamental y vital. Estudios anteriores parecen indicar que la práctica y el ejercicio físico aislado es un método ineficaz para la pérdida de peso, señalando la importancia de incorporar este ejercicio físico una dieta equilibrada, así como un programa de entrenamiento adecuado a dichas exigencias. Estos datos nos conducen a afirmar que cuanto más temprano aparezcan problemas de obesidad en la niñez, mas rápido se desarrollara la obesidad en la edad adulta, es decir, un niño con sobrepeso tiene muchas posibilidades de ser un adulto con sobrepeso (Bueno García, 2009). Es por ello que el profesor de educación física tiene un rol muy importante dentro de este ámbito y debe centrarse en varios aspectos para lograr asentar al niño obeso dentro de su plan educativo. Algunos de estos aspectos o papeles que debe llevar a cabo dicha personalidad son: ayuda al niño obeso a la integración, tratar de orientar a los padres sobre grupos de autoayuda en caso de no estar en tratamiento, motivar hacia la actividad física, sobre todo a actividades que trabajen el esquema corporal, la estructuración del espacio-tiempo-objeto, el equilibrio estático y dinámico ya que beneficiarán su condición; estimular actitudes de independencia y a veces colocarlo en alguna situación de superioridad respecto de sus compañeros (por ejemplo ser el capitán del equipo o elegir a su propio equipo) le darán mayor autoconfianza (Minuchin , 2002).

Por otra parte, la educación física dentro del ámbito escolar permite desarrollar programas que promocionan una vida saludable, ya que en las edades tempranas se podrá incidir en mayor medida sobre los niños, haciendo que los profesores sean participes en el desarrollo de hábitos de vida saludables, los cuales se consolidan con bastante firmeza antes de los 11 años (Kelder y cols. 1994). En relación a lo dicho anteriormente, Casimiro (1999) da a entender que las conductas sanas e insanas, son susceptibles de ser modificadas, siendo la etapa de enseñanza obligatoria idónea. La escuela es la única institución que acoge en su totalidad a toda la población durante las primeras edades de vida, lo que favorece la inculcación de esos hábitos de vida saludable desde edades tempranas (Bueno García, 2009).

4.2. Estrategias para abordar la obesidad en la EF escolar.

La primera responsabilidad como docentes en educación física, es detectar los casos de sobrepeso y obesidad que se da en la educación física escolar. Un método sencillo es calcular el IMC de cada sujeto, siendo fácil de aplicación y de comprensión por parte de los niños.

Una vez calculado el IMC y detectados los niños con sobrepeso, deberemos informarles de sus problemas de obesidad y motivarles para un cambio saludable en sus vidas. Debido a que no todos están abiertos al cambio se promoverán grupos especiales de refuerzo educativo en los centros docentes, recibiendo una o dos horas extras de clase semanales, incidiendo en sus condiciones físicas y psicológicas, las cuales pueden ser razón de fracaso escolar. (Santos Muñoz, 2005)

Dichas actuaciones deberán ir encaminadas a estimular la actividad física cotidiana consiguiendo un mayor gasto energético y evitando conductas negativas como el sedentarismo (ver televisión, videojuegos, ordenador, etc.) y estimulando actividades recreativas al aire libre y actividades en grupo que fomenten el sentimiento de equipo.

4.3. Experiencias o programas de intervención en EF.

Debemos ser conscientes de que afrontamos un problema tan grave como complejo y para el que no existen formulas mágicas para solucionarlo, ni en el plano individual ni en el comunitario, aunque no por ello debamos desistir en nuestro empeño. Enfocaremos nuestra ayuda al problema de la obesidad mediante tres ejes de actuación, estos son los siguientes:

- Tenemos el deber inmediato de ayudar a nuestros alumnos y alumnas con sobrepeso y obesidad a solucionar su problema.
- Por otro, y tal y como indica la ley, debemos promover y formar para una actividad física regular vinculada a la adopción de hábitos alimenticios y de ejercicio físico que incidan positivamente sobre la salud y la calidad de vida, es decir prevenir la obesidad desde la educación para la salud.
- El trabajo más importante que tenemos que desarrollar es motivar la búsqueda de soluciones y acciones comunitarias encaminadas a combatir el entorno obesogénico, que como hemos visto anteriormente es la causa última de la falta de actividad física y los malos hábitos alimenticios (Santos Muñoz, 2005).

Nosotros como profesores de Educación Física debemos diseñar y desarrollar un plan de tratamiento comprensivo, que debe incluir objetivos concretos de pérdida de peso, manejo de la actividad física y de la alimentación, modificación del comportamiento y, cuando sea necesario, la participación de la familia. No es preciso ponerse como objetivo alcanzar el peso deseable o normal porque es poco realista a largo plazo. Combinando dieta y ejercicio con tratamientos conductuales pueden conseguirse pérdidas del 5% al 10% del peso durante un período de 4 a 6 meses (Wadden, 2000 en Santos Muñoz, 2005).

A continuación exponemos un posible programa de intervención diseñado por Devís y cols.(2000) en el que cada alumno/a confeccionara su programa de entrenamiento a partir de la experiencia y conocimiento adquirido, estableciendo como componentes principales de dicho programa de mejora de la salud, los establecidos por el American Collage of sport Medicene (1990):
- Flexibilidad o amplitud de movimientos
- Resistencia y fuerza muscular
- Resistencia cardiorrespiratoria
- Composición corporal

El programa de Bueno García estará orientado a dos tipos de sujetos:
- Alumnos de 2º de la E.S.O
- 1º Bachillerato

Dicho programa de intervención (Bueno García, 2005) estará orientado a detectar problemas de sobrepeso y obesidad en niños/as y centrar el tratamiento del programa de prevención a través de un entrenamiento orientado a la salud.

Respecto a los alumnos que están cursando 2º de E.S.O, destacamos en su programa pasos como el análisis de la masa corporal (IMC), la evaluación del nivel de actividad física de cada sujeto mediante cuestionarios de preguntas cerradas, las entrevistas con los padres de los niños para obtener información sobre los pensamientos y conductas de los involucrados, trasladar el problema de la obesidad a competencias médicas y aconsejar a los implicados sobre actividades que puedan ser buenas en su transcurso vital.

Pasos a seguir en los programas para alumnos de 2º de Bachillerato:Respecto a este grupo el programa a seguir será el mismo que el anterior pero con la diferencia de que los alumnos elaboran un programa de entrenamiento para mejorar su condición física orientado a la salud, añadiendo un tercer día a los dos que ya se utilizan dentro del ámbito de la educación física, ya que las horas establecidas dentro del ámbito escolar son insuficientes y utilizando parte de su tiempo libre de manera que los alumnos realicen actividades físico deportivas voluntarias y regularmente de manera que lleguen a formar parte de su estilo de vida.

Epstein y cols. (1985) aplicaron durante 2 meses un programa de intervención en niños basado en ejercicio aeróbico realizado tres veces por semana junto a una dieta hipocalórica. Tras doce meses de seguimiento, se observaron grandes diferencias en el porcentaje de sobrepeso y capacidad de trabajo físico en estos niños respecto a los que formaron parte del grupo que solo realizó una dieta hipocalórica.

El grupo de trabajo de Rocchibi y cols. (1988), realizó un estudio en el que dividieron a la a los sujetos en tres grupos: uno que sometieron a dieta, otro a dieta junto con ejercicio físico y el último que no fueron sometidos a ninguna intervención. El ejercicio físico consistía en realizar, durante 5 meses, un trabajo aeróbico de 15 a 40 minutos, tres veces por semana. En contraste con los estudios citados anteriormente, no se encuentran diferencias entre los grupos sometidos a dieta respecto a los que realizaron ejercicio físico y dieta conjuntamente, ya que ambos grupos lograron un descenso importante en el peso y el porcentaje graso respecto al grupo de control.

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